
-Volvía a casa esta tarde y nada se sentía como debería ser, pensé en escribirte una carta, pero esa no soy yo… tú me conoces, me siento enojadísima, no quiero nada que me recuerde a ti, y cuando dejé mis cosas en tu cocina, le dije adiós a tu dormitorio impregnado con tu olor. -
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